24 de agosto de 2011

España, capital Frankfurt

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Un impresionante cambio geográfico se produjo en la mañana de ayer cuando en el Congreso de los Diputados de Madrid, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, anunció la decisión de reformar la otrora intocable Constitución Española para establecer un techo de gasto que limite el déficit en la Carta Magna. En ese mismo momento, la capital de España pasó a situarse unos miles kilómetros más al este, concretamente en Frankfurt,  ciudad donde tiene su sede el Banco Central Europeo. 

Lo anunciado ayer en las Cortes, que cuenta con el beneplácito del PP, CIU y el candidato socialista a las próximas elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, supone uno de los mayores atropellos que ha sufrido nuestra maltrecha democracia. Una reforma constitucional para establecer por ley el freno del progreso de un país, que es lo que sucede cuando, en plena época de crisis se cortan las manos al Estado para llevar a cabo políticas de estímulo económico para contrarrestar el ciclo negativo de la economía,  no puede ser aprobada por la vía express y de espaldas a la voluntad popular. 

Más aún cuando esta reforma supone un ataque a la línea de flotación de la Soberanía Nacional, ya que se estaría siguiendo las directrices de Francia, Alemania y, muy especialmente, el Banco Central Europeo. Es por ello que se trata de una reforma para transformar nuestra Constitución en un documento neoliberal, que santifique el ajuste y las privatizaciones masivas de servicios públicos. 

La única manera de cambiar la Constitución, que en otros momentos siempre ha sido intocable, como por ejemplo a la hora de plantear una reforma de la Ley Electoral o de atisbar siquiera una consulta popular sobre la posibilidad de cambiar la monarquía por una república, es un referéndum que debería celebrarse antes de las próximas Elecciones Generales del 20 de Noviembre. 

Las redes sociales ya se han hecho eco de la necesidad de que se celebre dicha consulta, y ya son miles de 'tuiteros' los que bajo el hashtag #yoquierovotar han manifestado su deseo de que la anunciada reforma constitucional se lleve a referéndum. 

Si estas voces, y muchas otras más que se oirán en los días venideros, no son escuchadas, el único camino que queda es el de la movilización masiva y continua hasta conseguir la celebración del referéndum. 

Es eso, o pedir que nos dejen votar en las próximas elecciones alemanas, lo cual no deja de ser un chiste malo.

Autor: Raúl García Hémonnet

2 comentarios:

  1. Conciso y claro. Un artículo de necesaria difución.

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  2. Muy bien dicho!! Por cierto las papeletas para votar en Alemania serán en alemán no? Ni jota oiga!,a ver si me hago un curso:)
    Auf Wiedersehen!!!

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