18 de agosto de 2011

Historia de una foto clandestina

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Fotografió la liberación de París, el 26 de agosto de 1944, retrató el entierro multitudinario de Francisco Largo Caballero, en el cementerio parisino de Père Lachaise, el 27 de marzo de 1946, y un año antes el cineasta Guillermo Zúñiga (1909-2005) también estuvo en la primera reunión de la cúpula del Partido Comunista Español (PEC) en el exilio, del 5 al 8 de diciembre de 1945, en la localidad francesa de Toulouse. Allí vio a parte de sus miembros, alegres y sonrientes. Hitler había perdido la guerra,
organizaban las guerrillas del interior y creían que Franco no podría resistir mucho más.

"Este encuentro fue una pequeña primavera de esperanza, un optimismo histórico que se refleja en las caras. Pero la alegría les dura poco, porque en 1951 el PCE y otros partidos similares son ilegalizados en Francia, por el estallido de la Guerra Fría", explica el historiador Fernando Hernández, especialista y autor del libro Guerra o revolución. El Partido Comunista de España en la Guerra Civil (Crítica). "Pensaban que esa dinámica liberadora podría extenderse a España. Con el paso de los meses, vieron que las potencias occidentales iban a dejar a Franco en su sitio", añade José Luis Ledesma, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

"Su característica principal fue la agitación y el triunfalismo. [] El pleno de 1945 fue, como digo, del más puro triunfalismo, demagógico y de escamoteo de todo examen de los verdaderos problemas", escribió el propio Enrique Líster, en 1982, en las memorias "Así destruyó Carrillo el PCE". Líster es uno de los personajes inconfundibles de esta foto única. Con su gran rostro de boxeador, circunspecto, colocado a la izquierda, en el extremo opuesto de Santiago Carrillo. Este, en la primera fila, sonriente, lleva seis años en Francia y su inseparable cigarrillo, que en este caso ha disfrazado con boquilla francesa. En el centro, grande y con abrigo negro, mirando a cámara, Dolores Ibárruri Pasionaria.

Hernández reconoce en esta fotografía inédita un valor histórico, ya que la única imagen que se conocía de este encuentro es una de interior, durante el pleno. Gracias al rescate del archivo personal de Zúñiga por parte de la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos (ASECIC), el Centro de Estudios de Migraciones y Exilios (CEME) y la Dirección General de Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura la memoria de la Guerra Civil y de la vida de los represaliados en el extranjero ha vuelto a crecer.

Precisamente, esta foto pertenece a las compradas por Cultura a Tino Calabuig, propietario de 300 negativos de Zúñiga, tal y como adelantó este periódico el pasado fin de semana. El fondo es catalogado y clasificado en estos momentos por documentalistas e investigadores, que reconocen en el fondo de Zúñiga un archivo "de magnitud incalculable". El padre del cine científico no faltó a ninguno de los grandes acontecimientos de los comunistas españoles huidos y, en este caso, estaba con el máximo órgano de dirección del PCE después de las dos guerras, la civil española y la segunda mundial. De este pleno salieron reforzados Pasionaria, Francisco Antón, Carrillo, Fernando Claudín e Ignacio Gallego, que se convertirán en los representantes del partido.

Fernando Hernández ha seguido las pistas para descifrar la clave de esta imagen: abrigos, coche con matrícula francesa y el edificio del Museo Ciencias Naturales de Toulouse, localidad que, apenas a 100 kilómetros de la frontera, fue la capital republicana en el extranjero y con más exiliados que la ciudad de México, aunque allí van las Cortes y el Gobierno. "No conocía una foto como esta. No los había visto nunca juntos. Es la foto de familia del PCE y es la primera vez que se reencuentran todos. Sirvió para definir el aparato de dirección, con la perspectiva de actuar de cada al interior de España. Faltan Vicente Uribe y Antonio Mije (encargado de las fuerzas republicanas en el exilio), ambos en México, que quedan desplazados definitivamente", explica el historiador.

Tras esta primavera optimista llega una nueva huida, ahora a Praga, y Zúñiga se encuentra con un material muy sensible en su poder, y miles de negativos que podían comprometer a los participantes de la República democrática española. En 1947, poco después de disparar las fotos de esta sesión, escapa a Argentina, donde sus amigos Alejandro Casona y Rafael Alberti le habían conseguido un contrato de trabajo en los Estudios cinematográficos San Miguel, propiedad del navarro Miguel Machinandiarena. Todavía se desconoce si viajó al extranjero con todo ese material o lo guardó en alguna casa de confianza, como hizo Centelles en su día.

Fuente: Público

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