21 de septiembre de 2011

Unos tanto y otros....lo de siempre

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Una nueva bandera ondea en el edificio de Naciones Unidas en Nueva York, los nuevos líderes del país que ha recibido este importante reconocimiento se codean estos días con lo más granado de la comunidad internacional. Su causa ha sido aceptada sin rechistar por los grandes países del mundo, desde Francia a Inglaterra, pasando, como no, por Estados Unidos. Se trata, si los lectores, hasta ahora no lo han podido adivinar, de la nueva Libia del Consejo Nacional de Transición, el bando apoyado por la OTAN en la guerra que aún se libra en el Norte de África. El reconocimiento al nuevo estado de cosas se produce en un momento, en el que aún no se ha logrado una pacificación de todo el territorio y cuando todavía se desconoce el paradero del anterior mandatario, el coronel Muamar El Gadafi, el cual ayer mismo y desde una televisión siria, alentaba a sus seguidores a seguir dando batalla. Los líderes del Consejo Nacional de Transición han prometido al mundo que construirán un sistema democrático de base musulmana, un poco al estilo de la Turquía de Recep Tayipp Erdogan, primer visitante no occidental al Trípoli del CNT. Los nuevos gobernantes también han prometido, especialmente al primer ministro francés Nicolas Sarkozy, y a su homólogo británico, David Cameron, que se podrán repartir gran parte de los ingentes recursos energéticos del país. Libia es el tercer productor de petróleo de África, tras Nigeria y Angola.


En esa misma ciudad, y probablemente a pocos metros, los representantes de una nación sin Estado que lucha desde hace más de 50 años por el reconocimiento que los 'rebeldes' libios han obtenido en pocas horas, se reúne con las diplomacias del mundo y recibe las presiones de los actores internacionales más potentes del planeta sólo por el hecho de intentar pedir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que celebre una votación, una votación que al 99% esta nación sin Estado perdería, pero una votación que sería al menos un símbolo. Israel y su valedor internacional, Estados Unidos, presionan a estas horas con toda su artillería diplomática al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, para que éste ni siquiera pida que se tome en consideración el reconocimiento de un Estado para el pueblo palestino. En estos momentos, los pasillos del edificio de Naciones Unidas y los restaurantes de Nueva York, son un hervidero de diplomáticos de un lado para otro. Los enviados palestinos, especialmente su ministro de Exteriores, aseguran tener ya los nueve votos necesarios para que se efectúe la citada votación y Estados Unidos se juega su prestigio ante el mundo árabe, ya que un veto, más que probable debido a la gran influencia del sionismo en la política exterior estadounidense, daría al traste con las palabras que el presidente Barack Obama pronunció en junio de 2009 en la Universidad de El Cairo, discurso que sirvió de inspiración para la lucha emancipatoria de los pueblos del Norte de África pero que, por razones de geopolítica y estrategia, parece que no puede ser aplicado en el caso del pueblo Palestino.


Escrito por Raúl García Hémonnet

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