29 de agosto de 2012

¿Ejemplos a seguir o delincuentes?

0
Publicado por


Mi reloj suena TIC TAC, TIC TAC. Mientras, llevamos varias semanas asistiendo a asalto a supermercados, toma de fincas, etc., por parte de colectivos (SAT), respaldados por numerosos ciudadanos independientes, quienes se sienten identificados con las reclamaciones y propuestas realizadas.

Un estado de cierta alarma se ha generado en una parte de la sociedad, conformada esta por millonarios, oligarcas, empresarios clase media-alta e ignorantes de las clases baja y media-baja. El escándalo y la indignación han surgido inmediatamente en ellos, temiendo una situación que, de extenderse, podría desembocar en revolución.

No hay duda de que gran parte de los escandalizados con estos actos han salido, si no beneficiados de la crisis, al menos indemnes. Hay que explicar que esta gente ha existido siempre. Son “personas” que tan solo se preocupan de su propia situación y que estarían satisfechas (increíblemente felices) de ver como todo el país a su alrededor agoniza de hambre y miseria, siempre y cuando ellos pudiesen seguir teniendo su comida caliente y ostentosa en la mesa y su mirada de superioridad en las pupilas.

Por ello, no hay se dejarse engañar al oír cómo califican estos hechos como atropellos contra la estabilidad del país y la propiedad privada. Precisamente debemos darnos cuenta de que esta es la gente que más orgullosa se siente de su país, ¿por qué? La respuesta es simple, es este país el que permite y prima su estilo de vida desproporcionado, cruel e irresponsable. Cabe dar un único dato para respaldar esta afirmación: un ciudadano con una renta media, paga el mismo porcentaje de impuestos que un ciudadano sueco de una renta similar, mientras que aquel con una renta elevada, paga aproximadamente la mitad que su homólogo escandinavo. Por supuesto también se sienten conformes y muy satisfechos con el sistema y la propiedad privada, los cuales hacen posibles las enormes diferencias entre seres humanos y las perpetúan.
 
Una vez aclarado esto, debemos preguntarnos si realmente es erróneo lo que Sánchez Gordillo, el SAT, Cañamero y otros muchos, o, en lugar de unos vándalos y unos delincuentes, no son unos revolucionarios que están luchando por la justicia y la igualdad, si no son unos verdaderos ejemplos a seguir. ¿Es justo el trato que se les está dando? Hace tan solo unos días se han descubierto numerosos talleres ilegales de Inditex en cuyos locales trabajaban numerosos seres humanos en condiciones de semi-esclavitud y nadie ha sido detenido, ni tan siquiera criticado. No obstante, decenas de manifestantes han sido encarcelados y mirados por parte de la sociedad como bárbaros inaceptables por tomar productos por valor de unos cuantos euros en supermercados y ocupar de manera totalmente pacífica varias fincas (en su mayoría de propiedad pública). Creo que la respuesta a la pregunta está bastante clara; obviamente el gobierno y el sistema, por temor a una extensión de este tipo de reivindicaciones ha hecho uso de todos los medios a su disposición para acallar y criminalizar a estos manifestantes.

Quizá alguno piense, desde luego se lo merecían, pues han causado pérdidas de manera ilegítima a supermercados, ciudadanos y Estado. Bien, si tomamos esto como válido, ¿acaso no han hecho lo mismo organismos como Bankia, el Banco de España y otras muchas entidades financieras, por ejemplo? No obstante, curiosamente a día de hoy ningún responsable de estos entes ha entrado en prisión, pagado alguna multa, etc., lo cual sí han sufrido aquellos que en lugar de miles de millones de euros, quizá causaron pérdidas por valor de unas cuantas centenas. Ninguno de aquellos que llevó a los manifestantes a situaciones desesperadas (Andalucía tiene un 65% de paro, con todo el drama que ello conlleva) ha sido tan siquiera reprendido, pero los pobres desesperados han sido abusivamente criminalizados, detenidos y vejados. 

Con todo esto no pretendo más que plantear la reflexión sobre cuánto de malo tienen las acciones de los trabajadores y si, en lugar de criticarlas, mostrar indiferencia, o callada y pasivamente apoyarlas, no deberíamos imitarles en masa. ¿No es este el momento para tomar aquello que nos han quitado y día a día nos continúan sustrayendo? ¿No es este el momento de hacer pagar a quienes nos han llevado y nos continúan arrastrando hacia el desastre económico, la miseria social y la desigualdad más absoluta? ¿Debemos esperar a que el sistema mire por nosotros y vaya en contra de sus propios intereses, o debemos actuar para cambiar y mejorar el sistema, de acuerdo así con nuestros derechos como ciudadanos y personas?

Cada uno deberá adoptar su propia postura, pero nadie debe engañarse, el tiempo de actuar es ahora, cada día que pasa la probabilidad de que sea demasiado tarde es mayor. Mientras, mi reloj sigue sonando, TIC TAC, TIC TAC.


Artículo realizado por Érik Monjas - Sección Libre Publicación.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Lecturas Populares

Suscripción al blog.

Seguidores en Blogger