5 de enero de 2013

El país no europeo

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El otro día me surgió una pregunta, ¿existirá la crisis en Andorra? Esto es porque esta semana estoy aquí, y es morboso saber si un país no europeo sufre o no las consecuencias de esta “crisis mundial”.

            Me tomaba un café en un bar. Estaba absolutamente vacío, y haciendo honor a mi genética materna me puse a charlar con el camarero. Le pregunté que qué tal llevaban aquí la crisis, si se notaba o no el estar en Europa, etc. No quise profundizar mucho porque era una mera conversación banal entre dos desconocidos. Para mi sorpresa él si profundizó.  Me contó que la crisis en Andorra no se había notado en absoluto, que era un “invento del sistema para sacar los cuartos a la gente media”. Según él, la mayor caída económica vino de mano de la desaparición de paraíso fiscal que antes era, pero únicamente en la construcción. Su otro fuerte, el turismo, no bajó. Palabra suya, “antes eramos un paraíso fiscal, pero por los tratados internacionales e intra-europeos, a petición de los países occidentales lo hemos dejado de ser para fomentar su economía”. Dice que se nota poco porque muchas de las inversiones provienen de España, y mías no son.
            Luego, viendo sus ganas de hablar, dejé reposar el cálido (y delicioso) café y muy interesado le seguí preguntando. Se me calentó la boca. Me cuenta que el impuesto indirecto (IGI), es del 4%, y que el directo, aunque no se la cifra exacta, también es paupérrimo. Es más, el impuesto directo lo querían quitar. Dicho esto, me pareció ver cierta añoranza hacia la Unión Europea. Yo supe leer su gesto y le dije que no estuviera triste, que como dijo nuestro recién cumpleañero rey: “en España todo son penas y tristeza”.
            Tras tomarme el café y pagarlo, me fui camino del hotel pensativo. Enrique Barón, político socialista al que he tenido la oportunidad de escuchar un par de veces “in vivo”, es muy europeísta. Evidentemente, un ex-presidente del Parlamento Europeo, será europeísta (es como preguntarle al “Cholo Siemone” si es del Atleti...), pero ahora ya no se si lleva o no razón. Dijo que si salimos de la UE será el apocalipsis económico español, que fuera de Europa se encuentra el infierno, y que España será las cenizas de sus llamas.

            Terminando ya, creo que hay que poner algún paréntesis. Puede que Enrique Barón no esté del todo acertado. Quizá salir de Europa no sea lo mejor para España, pero sí es cierto que la existencia de tantos paraísos fiscales como hay es perjudicial para las economías occidentales. Normalmente acudo al justo medio aristotélico, pero ahora mi opinión es o todo o nada. O toda Europa, o nada de Europa; me explico. Europa debe tener función de Estado, y los estados que la componen ser subordinados a la misma. Que el BCE controle la economía europea, de modo que el actor sobrealimentado y rico francés que quiere sacar su fortuna para meterlo en un paraíso fiscal no pueda, porque no existan. Así, los ricos contribuirían al enriquecimiento de su país como su país ha contribuido a su enriquecimiento personal.
            La otra opción es nada de Europa. Yo no se cuales serían las consecuencias exactas porque no soy economista, pero seguramente iríamos de culo con los gobiernos que tenemos, que muy lejos de los andorranos no serían capaces de poner dos piedras seguidas sin que un gordo engominado se haya llevado cuatro reales al bolsillo. Quizá no sea un problema de más o menos Europa, de más o menos crisis, sino de nosotros, y lo tozudamente egoístas que somos.

Artículo realizado por Miguel Ortega.

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