28 de marzo de 2015

Ciudadano Kane

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Escrito por Emilio José T. (@redwarrior04)

A nivel sociológico, a nivel conceptual, los vocablos "casta" o "ciudadanía" a mi parecer se usan de forma errática en ciertos entornos supuestamente cercanos a la izquierda y pretenciosa en entornos que son hostiles  a la izquierda en general. Algunos criticamos el uso de casta, no intentando restar lógicamente protagonismo ni culpabilidad a los políticos que hacen las nefastas políticas neoliberales que todos conocemos, que sufrimos y benefician a una minoría en detrimento del bienestar y los derechos de una gran mayoría, políticos que a su vez a parte de recortadores, son muchos de ellos corruptos. Tampoco lo hacemos para restar importancia a los privilegios de los que gozan en A y sobretodo en B algunos políticos, lo hacemos porque y dado que según Aristóteles "el ser humano es un animal político o zoon politikón", el concepto casta al igual que el de ciudadanía al que me referiré más adelante, eclipsa al concepto de lucha de clases. Julio Anguita ha sido y es político y no es como Bárcenas precisamente y yo soy ciudadano y no precisamente como el ya fallecido ciudadano Emilio Botín, al que únicamente me parezco en el nombre y que dejó las riendas de su imperio a su hija y ciudadana, Ana Botín. El concepto casta señala corruptos y privilegiados pero oculta a los corruptores que son los banqueros y grandes empresarios. De ahí la importancia de hacer un discurso de clase, transclasista y no el interclasista que hacen ciertos partidos de nuevo cuño, en bastantes ocasiones con ánimo eso si aglutinador". Incluso miembros de uno de estos nuevos partidos han llegado a decir en Twitter que: "pueden haber banqueros humildes", me consta que luego intentaron justificarlo como que se referían a los trabajadores de la banca, pero fue inoportuno pues el contexto estaba más que claro.

Lo anterior es marear la perdiz y desorientar a la clase obrera, clase trabajadora, trabajadores a secas si se quiere, sobre el verdadero enemigo, su enemigo de clase. Cuando se habla de casta política o clase política y ciudadanía hay que tener muy patente que ni todos los políticos son iguales, aunque abunde el patrón del político corrupto, ni mucho menos todos los ciudadanos somos iguales. También hay que tener en cuenta que esos entornos hostiles a los que hago referencia al principio, (más concretamente de la ultraderecha, de la caverna, amantes de la tecnocracia y dictaduras que sirven a la oligarquía, y nostálgicos del régimen franquista), usan el término clase política para denostar, pues a ellos no les gusta que nada se debata en un parlamento o las urnas, les gusta imponer y si es necesario a sangre y fuego, de ahí su discurso antipolítica o "apolítico", Franco decía "hagan como yo, no se metan en política".


Ciertos líderes de estos nuevos partidos son sociólogos y politólogos, saben bien que es la Sociología y Estructura Social y que lo que estoy relatando, es cierto, otra cosa es que para persuadir a ciertos sectores descontentos de la población se use cierto lenguaje populista, pero el rigor y los conceptos son los que son. Redefinir conceptos es algo posmoderno, atrayente y persuasivo, muy útil a corto plazo, que está dando muy buenos resultados a nivel electoral, pero puede ser a medio y largo plazo peligroso para nuestro objetivo común, principalmente porque está actuando como catalizador y minimizando la movilización social, la herramienta de defensa infalible en materia de derechos sociales y laborales por excelencia. Necesitamos conceptos bastante más diferenciadores, que establezcan la antagonía en los intereses de clase, no que hagan un gazpacho de la estructura social y confundan la conciencia de la gente sobre a que clase social realmente pertenecen.


El concepto "ciudadano" usado para diferenciarnos de la oligarquía o la famosa "casta", ese concepto, el de ciudadano, no atiende a la clase social, al papel que representamos en el modelo productivo, a la renta o riqueza que poseemos, para mi es un concepto difuso en cuanto a sociología y estructura social se refiere o dicho de otro modo, a la relación entre los individuos en una sociedad. A mi criterio se queda corto para catalogar, diferenciar, describir a un individuo en la situación política actual, pasada o futura. A los capitalistas se les da muy bien disfrazarse de "ciudadanos", así nadie les acusa de la crisis sistémica estructural y demás conflictos políticos, económicos, sociales, de los cuales lo normal hasta ahora es que casi siempre ellos salgan ganando y otros, no cabe duda que nosotros, perdiendo, pero aquí no pretendo ahondar en los motivos de este resultado, aunque estén implícitos. 


Tú y yo somos ciudadanos, las Koplowitzs, Florentino Pérez, Amancio Ortega o Ana Botín a la que citaba más arriba, también son ciudadanos/as. Me viene a la mente en este instante la famosa película de Orson Wells, Ciudadano Kane, y su protagonista, un magnate, que al morir, en su último suspiro recuerda y nombra su sencillo y amado trineo. También él era un ciudadano, un ciudadano multimillonario. La muerte inminente lo igualaba a cualquier otro mortal y se acordada no de su riqueza, si del trineo que tanto le hizo feliz en su infancia.
Lo que nos diferencia a nosotros de ellos, de esos que cito, a pesar de ser ciudadanos todos, es que nosotros somos clase trabajadora o si se quiere, clase obrera, un concepto trillado muy sencillo y fácil de entender, que acota y describe mucho mejor la situación socioeconómica y política, ellos son clase acomodada o clase burguesa, oligarcas, así de sencillo, o directamente, nosotros somos los explotados y ellos los explotadores, atendiendo a conceptos marxistas esta vez para el análisis. En cuanto a sociología y estructura social Max Weber a posteriori hace una clasificación más compleja que Karl Marx de las clases sociales que no hay que desdeñar por el cambio en las condiciones materiales y ser la sociedad en la que vivimos postindustrial. Las relaciones entre los individuos y el modelo productivo se han complicado, el entramado es mucho más complejo, hay categorías en los puestos de trabajo, pero no estoy discutiendo eso, estoy discutiendo la sencillez a la hora de que la gente asimile, entienda, o dicho de otro modo, tengan cierto calado social una serie de conceptos y a mi entender, el concepto ciudadano es demasiado reduccionista y a la vez demasiado plural a la hora de definir un grupo o estrato social. Por tanto no veo un grave problema hacer una dicotomía entre ciudadanos y oligarcas, pero considero mucho más exacto hacerla entre clase trabajadora y oligarcas. Fruto de estos nuevos conceptos también aparece el concepto "precariado", para catalogar a los trabajadores precarios y temporales como en otra clase distinta a la trabajadora, lo considero aparte de inexacto, improductivo e inorgánico.


Se está imponiendo la posmodernidad, el pensamiento líquido de Zygmunt Bauman y postmarxista de Ernesto Laclau, todo queda en manos del presente, prima lo inmediato, la espontaneidad, es preciso pasar las mentes por lejía para aplicar ciertos de estos postulados, que si bien son respetables y dignos de tener en cuenta, para los que nos basamos en el materialismo histórico y dialéctico marxistas como herramienta de análisis, llevan a una confusión que tarde o temprano tendrán sus consecuencias negativas, para nuestra clase.

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